lunes, 20 de abril de 2009

Entre Ayacucho y Cuzco hay algo que no me gusta

Desperté. Estaba muy oscuro y hacia mucho frió. Recuerdo que llegamos a la falda del cerro cerca de las cuatro de la tarde luego de haber caminado cerca de 10 horas. Todos estábamos exhaustos y sólo queríamos descansar, por eso decidimos turnarnos en tres grupos de cuatro horas cada uno. Para mi buena suerte me tocó el ultimo grupo, tenia ocho horas para descansar pero en realidad sabía que no podría dormir más de 2 ó 3, el miedo no nos dejaba reposar tranquilos.

La primera vez que desperté lo hice por hambre. Nuestro almuerzo había consistido en un par de paquetes de galletas de soda y algo de agua. Lo primero que hice fue ver el estado en el que se encontraban los demás. Los compañeros de mi turno ya se habían despertado y no estaban muy tranquilos. Entre ellos murmuraban sobre las cosas que harían luego de este servicio. No tenía muchas ganas de hablar o no tenia algo que decir, así que volví a dormir.

Exactamente no sé el tiempo que pasó pero esta vez que desperté todo estaba muy oscuro y el frío era extremo. El armamento estaba congelado y lo sentía más pesado. Pasamos cerca de una hora hablando de nuestros lugares de origen, de algunas mujeres que quisiéramos que fueran nuestras novias, de lo mucho que tomábamos licor. Las horas del segundo turno ya estaban por culminar y dentro de poco los relevaríamos. Tenia mucha hambre y ya no tenia nada de reserva, nos quedaban algunas horas más de recorrido hasta llegar a la base. Escuchábamos todo tipo de animales, sobre todo aves.
Algo me inquietaba no sabia qué, no me dejaba tranquilo. Pérez sacó un cigarro le dio unas cuántas caladas y me lo pasó. Para combatir el hambre, me dijo. Lo único importante en combatir, le respondí. Pérez era un par de años mayor y tenia cierto tipo de experiencia además de ser un gran tipo.

Pasaron cerca de dos horas y la situación era la misma, los animales y nosotros compartíamos el mismo espacio. Mientras improvisábamos chistes con algunos muchachos Carvajal nos dijo que algo se acercaba. Era mucho el ruido para que sea un simple animal, nos decía. La noticia nos inquieto pero no nos alarmó, nosotros seguíamos hablando y riendo. Todo tranquilo hasta que escuchamos la primera descarga, acto seguido nos levantamos vimos como regresaban corriendo Carvajal y Quintana. Carvajal fue impactado y cayó, Quintana siguió corriendo a refugiarse. Pérez ordeno que nos agrupáramos en formación de ataque. Yo quedaba desconcertado y vi como Rodríguez en un intento de refugiarse desesperado cayó abatido. No dude mucho y desobedecí las ordenes de Pérez, no era el único, a mi lado corrían algunos más. Escuchábamos insultos, que nos entreguemos, que estábamos acorralados, escuchamos gritos y más disparos. Mi corazón latía a mil y hasta el momento no había hecho algún disparo. Adelante se había quedado Pérez con algunos más aguantado a los agresores, escuchamos la orden de retirada, más disparos, gritos desgarradores, yo no sabia donde ocultarme, quería cerrar los ojos para luego despertar y decirme que todo era un mal sueño, una pesadilla. Quería encontrarme en mi cama con la televisión prendida pero ahora no sé donde diablos estaba. Odiaba todo, odiaba la situación, salí de mi escondite corriendo a tratar de ocultarme. Vi a alguno de los muchachos y ellos estaban tan desconcertados como yo.

Éramos seis, el grupo inicial era de veinticinco. No sabíamos que hacer, yo hasta al momento no había hecho ningún disparo, creo que no era el único. Escuchábamos pasos y estábamos apunto de dispara cuando divisamos a Prado y con él otros dos más. Preguntamos por Pérez, a muerto lo mismo que el Capitán Falcón, nos dijo, son los terrucos y son más de cuarenta. Algunos lloraron, yo tenía mucho miedo y no veía la forma de salir de ahí. Empezó de nuevo la descarga de las metralletas y me fui corriendo, Prado dijo que en grupo podríamos defendernos, que cada uno por su lado seriamos presa fácil, yo hice caso omiso y me fui corriendo con dirección incierta. Escuchaba gritos, disparos y de pronto sentí un hincón, como si fuera una aguja, me resbalé, empecé a ver borroso, no estaba asustado, empecé a sentir frío, empecé a sentir .....

5 comentarios:

Jimmy dijo...

...que te morías. 25 a 0

Anónimo dijo...

aguante Naruto.

santiagoMdc dijo...

oe xere historia... ¿continuará?

Anónimo dijo...

viene con dibujitos...

Pantagruel dijo...

Santiago: no creo, el expediente al que accedí es TOP SECRET a lo CIA.