Ring ring.
-Aló
-Vamos al sauna.
-Ya tengo flaca.
-Sin masajes, solo cámaras.
-Vaos pe.
No me acordaba que Chicho tuviera enamorada o tal vez no me lo había dicho, total esas cosas suceden entre patas.
-Hace tiempo que no vamos, me dijo Chicho.
-Yo voy tres o cuatro veces al mes.
-Deberías conseguirte una enamorada.
-Ya tengo una.
-¿Por qué no me dijiste?
-Lo habré olvidado.
Luego de caminar varias cuadras llegamos al sauna. En el camino me acordé que llevaba meses sin ver a Chicho, supuse que era porque el trabajaba y estudiaba. Yo compadecía a Chicho en ese sentido y el me compadecía a mí porque siempre paraba sin plata y burro.
-Hola, pongan sus cosas de valor en estas bolsitas, nos dijo la muy bella recepcionista.
Mientras Chicho ponía sus tres celulares, cadenitas de oro y demás cosas, yo me acordaba que no tenia ni billetera, me la habían robado hace mucho y no podia costearme una nueva o de segunda.
-¡Uy!, yo deje todas mis cosas en el auto, dije. En realidad no tenia auto y mis cosas de valor se reducían a mi DNI y un par de soles. Chicho empezó a esbozar una sonrisa maliciosa.
-¿Y tus llaves?, me dijo.
-Ésas se quedan conmigo.
Sin mayor trámite, la muy bonita chica de recepción nos dio las llaves de nuestros casilleros, pasamos y nos dieron las toallas.
-Esta fuerte la flaca.
-Recontra, le dije.
Luego de desnudarnos y ver que Chicho se avergonzaba de sus partes o partecitas le dije para ir a ver a qué hora hacían el cambio de hierba.
-Faltan 45 minutos, me dijo.
-Vaos a la cámara seca.
-¿Los masajes?
-Pa´ mas tarde.
-Sale.
-Vale.
Una vez más Chicho se envuelve como una momia con las toallas mientras que yo uso el traje con el que vine al mundo, me veo algo parecido a un desnudo griego. En realidad me siento algo cansado y decido echarme y descansar un rato.
-Voy a la española.
-¿Han cambiado a las masajistas?, le digo desesperado mientras me levanto en el acto.
-No a la ducha.
-Ah!, vaya, vaya, le digo mientras vuelvo a recostarme.
Pasan segundos, minutos, horas, no horas no, han pasado varios minutos y veo que ya es casi la hora del cambio del eucalipto. Me voy a las duchas, veo que Chicho esta tomando una limonada y veo que hay algunos viejos más en el lugar. Chicho me mira, me señala la jarra de limonada y me indica que ya van a cambiar la hierba. Me meto el duchazo y voy a los camerinos. Ahora si me voy a relajar y estos viejos también, pensé y sonreí.
-Vaos a la cámara de vapor le digo a Chicho.
-Vaos, me dice.
Lo primero que le indico a Chicho una vez dentro de la cámara de vapor es que me avise si viene alguien, él no entiende porque pero igual lo hace. Cuando me dice que no hay moros en la costa me dedico a hacer lo que vine a hacer. Saco la ramazas de mi arbolito de navidad o de mi arbolito de la felicidad y las empiezo a camuflar con las ramas del eucalipto y las naranjas que ponen.
-Ah! No seas pendejo, me dice Chicho.
-Shh, shh!. Fíjate si viene los moros hueón.
-Pinche wey, pinche pendejo, pinche vato, me dice Chicho.
-Desde cuando eres un carnalito, un mexicanito, le digo a Chicho.
-Desde que vi Sangre por Sangre, me dice.
-Órale pues, fíjate si viene algún 3 puntos por ahí.
-Chanfle.
Después de eso Chicho se empieza a reír, no puedo creer que estés haciendo esto, me dice. Es que en verdad me siento muy estresado Chicho, esto de no hacer nada tiene sus desventajas, le digo. ¿Desventajas? ¿cuáles?. No sé, pero las tiene, le respondo. Bueno, bueno me dice, la vamos a pasar padrote. Deja de hacerte el mexicano hueón. Bueno pero no te enojes, me dice. Ya, me dice, un moro, un moro en la costa. Ya siéntate, yo voy a abrir la palanca.
-Buenas tardes, nos dicen los dos viejitos que entraron.
-Buenas tardes, respondo. Chicho se tapa la cara con las manos, se esta riendo.
-Buena sentencia la que le mandaron al chino asesino, ¿no?.
-Buenísima, le digo, lo mismo le deberían dar a su hija.
-¿Por qué?, me preguntan.
-Por idiota, como se le ocurre que va a ganar las próximas elecciones y encima indultar a su viejo, antes el pata que esta sentado ahí, señalo a Chicho, se vuelve hombre.
-Jijijijijiji, se ríen de buena gana los viejitos que ya le deben estar debiendo horas a la muerte.
-¿Ustedes que opinan del alcalde de Surquillo?, les pregunto.
-¿Qué tiene el alcalde?
-Quiere legalizar la marihuana.
-Ta cojudo ese, responden al unísono. La juventud se malograría con esa basura.
La cámara se va llenado de señores y todos andan sonriendo.
-No me venga a decir que usted no se ha metido sus tronchitos, ¿usted no ha sido hippie?, le digo al viejito.
-No joven, nunca y nunca lo haré, me dice con firmeza.
Los demás viejos se meten a la conversación, ahora hablan de la crisis, semana santa y los frijoles de la abuela. Poco a poco el ambiente va cambiando, yo cayendo en sueño y los viejos en risa. El primer viejito que me hablo nunca se habrá metido un tronchito por iniciativa propia, pero ahora lo hace y es feliz. Yo me siento un corruptor de menores y me siento feliz.
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2 comentarios:
oe no seas triste pes eso a ti no te paso nikaaando jajajajajja xD lo digo xq io soy al q tu iamas xixo y en verdad ese xixo eres tu!!! jajajaja q bad
Claro Chicho.
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