Estoy pasando por la iglesia que esta cerca a mi casa y en el camino me encuentro con Chuicho.
-Haaabla lokiito- me dice Chuicho- ¿En qué andas?.
-En mis pies weon, ¿no ves?. Habla bien carajo, pareces un puto drogadicto.
-Ya pe causha, no tires la primera piedra.
-¿Seré un puto pandillero acaso?.
-Ya ya, no me vengas a webiar. ¿Vaos al taco?
-Paso, me voy a la casa de gato.
-Te regalo tres bolas y cada mesa a tres mangos, ¿te parece?.
Que yo recuerde Chuicho no jugaba tan bien, yo tampoco lo hacía y ahora menos con la falta de práctica, pero Chuicho me ha retado y encima me ha bajoneado.
-Ya Chuicho -le digo-, cada mesa a cinco mangos y no me regales ni una bola.
-Eseeee mi compare, mi compareee... muerde-almohadas.
-¡Calla carajo!, pero las bolas cantaitas ah!- le dije a Chuicho.
-Cantaitas cantaitas-me dice, sobándose las manos.
Chuicho condenado, hemos jugado tres mesas en menos de veinte minutos y me ha ganado todas, me siento estafado. Por un momento pienso en ir al mercadito y efectivamente comprar mangos y dárselos, pero creo que cada uno esta más de un sol, no es negocio. Pago a regañadientes y veo la cara de Chuicho, su cara expresa: “te cague weonazo, eso te pasa por dártelas de bacancito”. Monto en cólera y le digo: “bieeen Chuicho, ahora si vas a poder comer weon”. La gente alrededor se empieza a reír y Chuicho pone su sonrisita de: “a te crees pendejo, ¿no?”. Me voy con la cabeza en alto e inflando el pecho, me jode haber perdió de esa manera.
Me acordé que tenia que pasar por la casa de gato, veo la hora y me doy cuenta que estoy a tiempo.
miércoles, 11 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario